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El e-learning abre nuevas posibilidades y retos a
la enseñanza gracias al uso combinado del ordenador y las redes de
comunicación. El e-learning entendido como aprendizaje a través de
Internet, Intranet o Extranet, lo que se conoce como tele-formación
o formación online (Web-based training, Web-based instruction,
Online learning) está posibilitando que los diseñadores de cursos
tengan en su mano un abanico de posibilidades sin precedentes:
formación a distancia tradicional, presencial, e-learning,
semipresencial, etc.
No debería existir
una
confrontación entre el aprendizaje tradicional y el aprendizaje
online, sino que ambos sistemas pueden y deben ser complementarios.
Es más, son frecuentes las acciones formativas en las que se combina
con éxito formación presencial con e-learning.
Es por ello que una de las primeras
decisiones a
la hora de diseñar una acción formativa surge del “porcentaje”
de presencialidad o virtualidad más idónea dependiendo de factores
como el tipo de alumnos, localización geográfica, si el
conocimiento es práctico o teórico, etc.
Dependiendo de este grado de presencialidad o
virtualidad de la acción formativa podemos distinguir, al menos,
entre e-learning:
- 100% Virtual o e-learning puro
El proceso de enseñanza – aprendizaje se
lleva a cabo 100% a través de Internet desde la admisión o
matriculación de los alumnos hasta la evaluación o
seguimiento. Para las comunicaciones se utilizan los medios
propios de Internet: e-mail, chat, etc. o el teléfono.
Se conoce también como semi-presencial, la
enseñanza se divide en un porcentaje Online y otro presencial.
Generalmente las actividades prácticas o la evaluación se
realizan de manera presencial. En este tipo de formación se dan
las ventajas y las desventajas de ambos modalidades.
Solo se utiliza Internet como apoyo a cursos
presenciales tradicionales, como por ejemplo, para informar de los
programas de la asignatura, actividades de carácter
administrativo, etc. En este tipo de programas el aprendizaje y la
evaluación se realizan totalmente de forma presencial.
Si nos ceñimos al diseño del curso en su parte
virtual nos encontramos también con diferentes formas de abordar la
formación online. Las innumerables posibilidades que ofrece el e-learning hacen
que no exista una única forma de plantear los cursos. Si analizamos
la oferta de cursos y metodologías del mercado observaremos una
variedad metodológica dependiendo de la importancia que se de en el
proceso a la tecnología, al profesor, al alumno,
a los contenidos o a la interacción entre iguales.
Esto da lugar por tanto, a modelos:
Nos encontramos con propuestas en las que existe
un contenido multimedia y un apoyo tutor de tipo reactivo o bajo
demanda, propuestas en las que existe un profesor que imparte clases
en tiempo real o graba sus conferencias en video equiparando el e-learning
a clases magistrales, nos encontramos propuestas en las que existe
una planificación semanal de actividades de obligado cumplimiento
mientras en otras el alumno tiene total libertad de horarios y de
actuación, también nos encontramos propuestas en las que el alumno
se enfrenta en solitario a la acción formativa mientras que en
otros casos se forman grupos de trabajo.
Veamos de forma
resumida las características generales de cada uno de los modelos.
MODELOS CENTRADOS EN
LA TECNOLOGÍA
Se caracterizan porque su centro de atención es
la herramienta tecnológica que se utiliza, tanto si es una sola
como si se trata de la conjunción de diferentes herramientas y
también, por el papel poco importante que tendrán los otros protagonistas del proceso de formación:
el profesor, alumno,
contenidos y metodología.
El profesor se convierte en un mero proveedor de
contenidos y el segundo, en un usuario que emplea estos contenidos
cuando quiere y donde quiere. Por lo tanto, es la tecnología, la
que adquiere el papel de transmisor del conocimiento y de
facilitador del mismo.
Esta excesiva importancia a la herramienta
tecnológica es propiciada por empresas cuya actividad
principal o de origen es el desarrollo de aplicaciones informáticas
para el entorno web y que deciden crear un entorno de aprendizaje
online careciendo
de una base metodológica y
un conocimiento de las teorías del aprendizaje que sustenten el
diseño instructivo. Resulta en plataformas o acciones formativas
sustentadas en plataformas que más parecen una acumulación o
colección de herramientas, que una adecuada ordenación de
recursos, espacios y herramientas con una finalidad
didáctica.
MODELOS CENTRADOS EN EL
PROFESOR
Si se emplea en su variante síncrona
(profesor y alumno coinciden en tiempo real a través de algún
sistema de comunicación: videoconferencia, audioconferencia, etc.)
este modelo se convierte en una reproducción del sistema
tradicional en el que el profesor continúa siendo el único
referente válido de transmisión del conocimiento, y se utilizan
las nuevas tecnologías básicamente para ampliar el alcance de las
clases. Habitualmente, esto no comporta ningún cambio en el
paradigma educativo clásico, ya que el profesor emplea las mismas
estrategias que había utilizado hasta entonces, mediatizadas por el
uso de alguna herramienta tecnológica.
Un ejemplo de esto, lo podemos encontrar en el
uso de la videoconferencia o en las grabaciones en video. Este medio
tiene la ventaja de permitir el acceso a la formación de personas
muy alejadas físicamente, pero metodológicamente no aporta gran
cosa, dado que modifica muy poco el método empleado hasta entonces
(clases magistrales): el profesor no varía sus estrategias de
enseñanza y es muy poco interactivo. Este caso, no deja de ser un
modelo metodológico tradicional centrado en lo que el profesor hace
en un aula, siendo los alumnos meros receptores pasivos del
conocimiento.
En su variante asíncrona (profesor y
alumno no coinciden en tiempo real) el profesor aporta materiales didácticos,
organiza actividades y dirige dinámicas de tipo asíncrono (debate de casos prácticos en foro, etc.), pero
a pesar de que el alumno no recibe una clase magistral en
"vivo", si recibe la intervención constante del profesor
en foros de debate, evaluación de prácticas, etc. El profesor es
el referente.
En este tipo de modelos no tienen tanta
importancia los contenidos ya que el peso de la acción formativa
recae exclusivamente en el profesor.
MODELOS CENTRADOS EN EL
ALUMNO
La mayor parte de las instituciones que se
dedican a la formación defienden que mantienen un modelo centrado
en alumno. Hay una tendencia mundialmente extendida a valorar
positivamente dejar de centrarse en la figura del profesor para
hacerlo en la del alumno.
Los modelos centrados en el alumno
favorecen la libertad de éste para planificar su aprendizaje y regular
su ritmo de trabajo. Todos los elementos que forman parte del
modelo pedagógico se pondrán a disposición de los alumnos para que puedan gestionar su propio proceso de formación.

Para optimizar este objetivo es necesario tener
presente dos puntos claves en la formación por medio de la web:
la calidad pedagógica y el énfasis en el apoyo
personalizado. Sin calidad pedagógica y sin un apoyo
personalizado, el estudiante difícilmente podrá realizar su propio
aprendizaje, ya que aunque tenga un gran interés y motivación por el
curso es necesario unas pautas mínimas y una guía que le indique
que es lo que debe hacer para realizarlo.
MODELOS CENTRADOS EN LOS
CONTENIDOS
En este tipo de modelos también denominados auto-formativos
el peso de la formación recae por completo en los contenidos. Por
este motivo los contenidos deben estar muy bien diseñados con gran
cantidad de recursos multimedia, ayudas interactivas, refuerzo
inmediato, actividades, etc., en definitiva autosuficientes. La
plataforma se convierte en un simple repositorio de contenidos.
Puede tener o no, soporte
tutor, aunque sería
recomendable que siempre tuvieran apoyo tutor. Este modelo
supone que el alumno desarrolla casi por sí solo el proceso de
formación, apoyándose para ello en los diferentes materiales y
recursos que se le ofrecen. De manera puntual, este método permite
realizar consultas a un tutor, que también podría ocuparse de la
evaluación de los alumnos y de la valoración y revisión de las
diferentes actividades abiertas que pudieran plantearse.
Este modelo requiere de una absoluta implicación
en el proceso de aprendizaje por parte del alumno, puesto que se
desarrolla de manera autodidacta de tal modo que el tutor existente
sólo intervendría de forma reactiva o bajo demanda. La evaluación
en este tipo de programas debería realizarse mediante algún tipo
de prueba final automática porque no existe una presencia lo
suficientemente permanente del formador como para que un modelo de
evaluación continua resultara riguroso.
MODELOS CENTRADOS EN
LA INTERACCIÓN
ENTRE IGUALES
En este tipo de modelo se apuesta por la
interacción y el trabajo colaborativo. Las virtudes de este modelo
de e-learning son resultado de la mayor motivación para los alumnos
que conlleva la posibilidad de trabajar en actividades de grupo, al
tiempo que el proceso de construcción del propio conocimiento se
enriquece con aportaciones de compañeros que desempeñan su labor
profesional en campos relacionados, pero diferentes, y, por lo
tanto, pueden generar nuevas y estimulantes perspectivas para el
alumno ante una misma cuestión.

Este modelo puede tener una variante síncrona
o asíncrona, si las actividades y dinámicas de grupo se
desarrollan en tiempo real o bien a través de foros u otros
sistemas asíncronos.
Llegados a este punto espero haber puesto de
manifiesto que existe una gran variedad de propuestas de e-learning,
que no existe un único e-learning, y que la elección de una
u otra opción debe seguir un procedimiento racional de análisis de
todos los factores que pueden afectar al proceso de
enseñanza-aprendizaje: tipo de materia, característica de los alumnos,
conocimientos previos, etc.
La combinación de estos elementos o la elección
de un modelo no debería ser fruto de las circunstancias, del
desconocimiento, de la precipitación o de un ahorro de costes, sino
de un diseño racional que busque conseguir los objetivos propuestos
con la acción formativa.
Para ello le daría dos consejos: confiar en
profesionales del e-learning (“no se automedique”) y
realizar proyectos piloto que le permitan valorar la idoneidad
de "su e-learning", conocer a su proveedor o realizar cambios y mejoras
antes de implantar el e-learning en toda la Organización.
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